A la luz del Bárðarbunga

Después de un día con sabor agridulce por el tipo de fotos que habíamos podido hacer, que no significa que fuesen malas, la noche parecía prometer. Actividad de auroras a nivel 3 sobre 5, nos las prometíamos muy felices y antes de la actividad nocturna nos retiramos al cercano hotel (unos 12 Km) a cenar y descansar un rato. Miramos las previsiones de nubes y.. vaya, no estaba mal, nubes medias y finas pero en aumento y tan solo un par de horas por delante antes de que se tapase por completo estando más despejado sobre nuestras cabezas, en la zona de la playa,  que en el horizonte norte.

Había que salir igual y aprovechar el tiempo que pudiésemos. Nunca sabíamos si el día siguiente iba a ser mejor o peor o sea que si había una mínima posibilidad había que comprobarlo.

La realidad fue que aunque si que estaba despejado el tiempo y la zona que decía la previsión de la web oficial de Islandia (tienen el país plagado de estaciones meteorológicas y aciertan muchísimo y además por zonas) las auroras no hicieron acto de presencia o eso creíamos. Digo que eso creíamos porque al hacer las fotos si que pudimos apreciar bandas verdosas muy muy tenues.

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Pero había algo más, una luz entre rojiza y anaranjada que ya vimos al anochecer antes de ir a descansar al hotel. ¿Qué sería esa luz?, ¿un tipo raro de aurora?, ¿tal vez la llamada luz zodiacal?

En el hotel después del descanso y de cenar y antes de volver a salir nuestras cabecitas no paraban de darle vueltas…  Una población con alta intensidad de luz era harto improbable en medio del glaciar Vatnajökull, la luz zodiacal pese a no haber visto ninguna en directo si que las referencias en internet le daban otro aspecto, otra presentación y sobretodo advertían que solo se podía ver en noches de luna nueva (y en nuestro caso era luna creciente). Al final con la mosca tras la oreja y después de comentarlo con unos fotógrafos italianos nos percatamos de que era… Era el reflejo en las nubes de la luz de la lava que emanaba del estratovolcán llamado Bárðarbunga que entró en erupción en agosto de 2014 y que aún sigue. La última vez documentada que estuvo en activo fue en 1910.

En esta otra fotografía podéis ver mejor esa “iluminación” volcánica al igual que los tenues tintes verdes de la aurora tímidamente presente y apenas detectable a simple vista.

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Debo reconocer que me hubiese encantado poder fotografiar el Bárðarbunga ( y de hecho fotografiar volcanes en activo es uno de mis sueños desde pequeño, eso si, con seguridad y cabeza) pero después de buscar mucha información antes de partir hacía Islandia me topé con que por tierra las autoridades habían prohibido el acceso a vehículos que no dispusieran de autorización especial por la alta toxicidad de los gases y por aire el sobrevolarlo con avionetas se había convertido en todo un negocio con precios más que prohibitivos para los aficionados sin presupuesto como yo. Quien sabe, otra ocasión y/o otro volcán será (o no).

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