Nocturnas

Trazas estelares en una exposición

Hola a tod@s!

En esta ocasión quería mostraros una foto de trazas de estrellas (“star trails” para los que estéis acostumbrados al argos inglés) pero a diferencia de las que había hecho hasta el momento (tampoco muchas la verdad), ésta está tomada con una sola exposición. Y realmente me gusta muchísimo más aún a riesgo de equivocarte y de que el tiempo invertido no sirva para nada.

Esta fotografía está tomada en Santa Elena de Rodes, en la misma ubicación que la Vía Láctea e la entrada anterior del blog, y mismo encuadre. Además elegí este encuadre primero por la buena ubicación de la Vía Láctea y así me ahorraba tener que volver a componer y buscar la hiperfocal a las tantas de la noche y sobretodo porque era la primera vez que intentaba un ecuador celeste, es decir que se vieran los rastros de estrellas curvados hacia sitios distintos en una diagonal del cielo y en la otra. Todo esto lo comprobé con la realidad aumentada de Photopills y para hacerla compuse a 6400 ISO, a f/2,8 e hice la prueba de que tiempo de exposición necesitaba y luego con el mismo photopills busqué alargar el tiempo de exposición a f/2,8 igual pero jugando a bajar el ISO. Quería quedarme a ISO 400 o 800 para tener más rastros de estrellas pero me daba un tiempo de exposición muy lento y eso me impedía registrar el rastro de estrellas o al menos pensé que no quedarían muy largos, así que jugué a bajar el ISO al máximo es decir a ISO 100 y me dio un tiempo de exposición equivalente de unos 16 minutos. Aún así me pareció poco, yo quería llegar a los 20 o 25 minutos pero no supe como.

Imagino que en una ubicación con un cielo más limpio de contaminación nocturna y que por tanto hubiese menos luz ambiente hubiese obtenido más tiempo de exposición y unas trazas más visibles, ya veis en la imagen que quedaron algo diluidas y eso que luego en Lightroom he subido el contraste y tal pero… no quedan unas trazas vistosas. Debo buscar cielos más limpios.

 

 

Me gusta mucho más la exposición única porque en las múltiples y luego apiladas con StarStax necesitas que no haya nubes ni cambios de luz muy bruscos porque sinó las trazas quedan “raras”, por ejemplo se ven como si estuviesen debajo de las nubes como en esta otra foto de una entrada anterior del blog.

Milky way

En esta ocasión y aunque la luna estaba al 93,6% (decreciente) se planificó una sesión para practicar fotografia de la Via Láctea, especialmente pensado para cuando las condiciones fueran óptimas. El lugar elegido fue modificado a última hora y se decidió por la ermita de Sta Helena de Rodes ya que la luna salía tarde, sobre las 23:45 y además bastante baja por lo que la ubicación de la ermita con montañas que la parapetaban por el lado donde salía la luna (al menos la principio) parecía una buena opción.

Consulté diferentes modelos meteorológicos y ninguno daba nubes, consulte la app windy (cambia constantemente) y si que salía un 8% de posibilidad de nubes bajas así que con cierta incertidumbre nos dirigimos al lugar elegido. Al estar en camino todo parecía indicar el fracaso, nubes moviéndose rápido y tapando el el sol por el oeste hacía pensar que sería una salida fallida pero perseveramos y suerte que lo hicimos porque justo donde nos interesaba no había muchas nubes y además en poco menos de 30 minutos el cielo empezó a abrir y las nubes dejaron lugar a un cielo más o menos raso.

Así que, aún con luz, estudiamos la zona, montamos el equipo y hicimos las configuraciones necesarias y con la imprescindible silla nos pusimos a cenar el bocadillo y repasar algunas funciones de Photopills que nos serían útiles esa noche, no sin dejar de hacer fotografías cada cierto tiempo por aquello de tener registro de antes del momento que consideramos óptimo y también por ir viendo como iban cambiando las mediciones de luz.

De todas las que hice tal vez me quede con esta que fue una prueba a 6400 ISO y que me sorprendió porque pensaba que obtendría más ruido y me arruinaría la foto y…no. Debo decir que uso una Canon 5D mK II

 

 

En este video a cámara rápida podéis ver el poco procesado que le he dado, todo con Lightroom:

Faro de s’Arnella

En la última salida que hice me dispuse a probar algo que no había intentado y realmente no sabía si se podría hacer ni como quedaría. Quería, inocente de mi, aprovechar para hacer unas nocturnas con un faro en el primer plano. Debo decir que me pudieron mucho más las ganas y el “mono fotográfico” que el saber si el resultado sería bueno (óptimo ya tenía claro que no sería). Pero como todo, se trata de ir al lugar y comprobarlo “in situ”.

Aproveché para ir a hacer alguna puesta de sol aunque la orientación del faro no es la idónea por lo que pocas luces de atardecer conseguí, por no decir ninguna. Pero si que desempolvé mis filtros. En esta primera imagen usé un polarizador y un filtro degradado neutro suave de 2 pasos  (suelo usar sistemáticamente el de 3 pasos pero aquí me decidí por el de dos). Previamente lo preparé todo con la ayuda de Photopills: estudiar la orientación, horas de salida y puesta de sol, posibilidad hipotética de Vía Láctea, fui incluso unos días antes y usé la realidad aumentada para simular el escenario que me podría encontrar e incluso lo usé para encontrar la hiperfocal el día de la toma. Como tengo instalado el magic lantern en mi 5D mk II, aproveché para ponerle el “focus peak” y así confirmar realmente qué estaba enfocado y qué no y ver si la hiperfocal estaba bien buscada. Realmente esto del “focus peak” es algo a lo que me he acostumbrado y creo que solo lo lleva de fábrica, Sony.

 

 

Mientras esperaba  a que oscureciera me pareció buena idea realizar una larga exposición usando el Big stopper de Lee por lo que hice la combinación de un filtro polarizador + degradado de 3 pasos (resina) + Big stopper (10 pasos, cristal). En total, unos 195 s a f/8, ISO 100.

 

 

Como que hasta las 22:30 o casi las 23 horas no es noche “cerrada” aproveché para hacer alguna “hora azul” con las primeras estrellas que despuntaban y fue cuando me di cuenta de que la altura del faro y la mía eran similares y me pusiera como me pusiera, con parasol o sin el se producían unos flares bastante desagradables si como yo pretendes tener una imagen limpia. Habrá quien le vea su gracia por supuesto, feos del todo no eran pero, en mi caso, no era lo buscado, ni pensé que me lo encontraría. Es decir, pensé que era muy probable que el faro no me dejara ver ninguna estrella pero no caí en la cuenta de que se refractaria la luz entrante del faro en mi gran angular (cosa que ahora me parece obvia pero en su momento ni siquiera caí en tenerlo en cuenta). A todo esto el objetivo no tenía puesto ningún filtro, ni polarizador ni degradado ni de ningún tipo.

 

 

Eso si, a pesar de los flares y de que el fogonazo de luz se “comía” el propio faro, constaté que la noche era estrellada y que se veían también en cámara. Con la hora azul ya pasada o casi, me decidí por girar un poco la cámara a ver si mejoraba o no el tema de los flares y… obtuve otros flares diferentes.

 

Y esta ya fue la útima foto que tomé después de dar por acabada la sesión (serían aprox. las 23:30 o un poco antes):

 

 

Me entretuve a hacer unas 99 exposiciones de muy pocos segundos, unos 4 segundos, para no tener grandes estropicios pero el resultado no ha sido óptimo. Os la muestro para que veáis que no me guardo nada y que también suelo fracasar, como todo el mundo, en mis salidas fotográfica. Monté las fotografías con StarStax pero además de los artefactos del propio faro se ven otros añadidos como si fueran rayas… ¿sabéis cuando intentáis fotografiar un monitor con un móvil?, pues parecido. Además me sirvió para darme cuenta de que en el horizonte se pierde toda información de las estrellas y por tanto no se forman sus rastros.

 

En resumen, me di ya cuenta por experiencia de que con un faro en el plano medio (y en el primer plano, ídem) no es buena idea hacer nocturnas… ¿pero y el mono que me quité, qué? Al final también salimos por eso, porqué es nuestra dosis para abstraernos del resto del mundo y nuestros propios problemas.

¿Corregir perspectivas o no?

Buenas!

Hoy es de esas entradas que seguramente no tengan ninguna respuesta o mejor dicho, que no tenga ninguna verdad que se pueda considerar absoluta. Cada cual cuando procesa las fotografías lo hace a su manera y gusto y una de las cosas que puede decidir hacer es corregir las deformaciones de las verticales producidas por la perspectiva o no hacerlo.

En mi caso, debo reconocer que me gusta corregirlas. Me gusta que las verticales sean verticales y que las horizontales sean horizontales. Es superior a mi y seguramente ese tipo de foto corregida quede algo más “artificial” si está perfecta que si tiene las líneas menos corregidas. No voy a decir sin corregir porque las deformaciones de algunos gran angulares sobre edificios en primer plano realmente me molestan pero entre todo “perfectamente corregido” y no hacer nada seguro que hay algun punto intermedio donde buscar un compromiso.

Os muestro un ejemplo de una misma foto, de la sesión de la circumpolar que publiqué el fin de semana pasado, pero que descarté para apilar por la nubosidad que se mostraba. En la primera la perspectiva está totalmente corregida y en la segunda no.

 

 

El problema de corregir las perspectiva es que tienes que preveerlo porque hay que recortar la imagen en mayor o menor grado y como no lo tengas en cuenta puedes quedarte sin línea de suelo, cortando algun sujeto importante del encuadre…

 

En el caso de la foto de la circumpolar hubo un compromiso precisamente el factor limitante fue la circumpolar creada ya que en caso de corregir las perspectivas de forma drástica, las trayectorias circulares se convertían en elípticas afeando sobremanera la imagen y dándole un aspecto muy poco agradable.

Circumpolar

Anoche, a pesar de que las condiciones climatológicas no eran óptimas, las ganas pudieron más y salí a fotografiar rastros de estrellas. Realmente no sabía que tal saldría puesto que la única experiencia que tuve fue una única vez hará ya entre 2 y 3 años y no salió demasiado decente. A todo esto también pensaba que los largos periodos de poca actividad fotográfica podrían haber pasado factura a mis habilidades aunque realmente he comprobado que es como montar en bicicleta.

Antes de hacer la salida tocaba empaparse bien de la información de las diferentes app’s y programas para planificarla. Sin duda la estrella, como prácticamente siempre, Photopills. Tiene una barbaridad de posibilidades que no te las acabas y ni mucho menos he profundizado en todo lo que puede hacer el programa pero es cierto que su sección “academia” pone las cosas muy fáciles. Usé sobretodo la realidad aumentada noche, calendario lunar y la tabla de hiperfocal con su realidad aumentada.

Las aplicaciones que usé fueron, a parte de Photopills, Windy para mirar la nubosidad, Yr para la previsión meteorológica y la web lightpollutionmap.info para tener más o menos una idea aproximada de la contaminación lumínica que nos podemos encontrar en el enclave elegido.

Tuve repasar, para no tener problemas, el intervalómetro y solucionar las dudas que surgieran en casa y no en el campo. Y practicar por ejemplo para darme cuenta de que aunque las pruebas las haga en manual (M) al usar el modo Bulb tengo que comprobar que tengo puesta la apertura deseada porque en mi caso se guarda la última que se ha usado (de hecho de esto me di cuenta en el mismo momento de la sesión haciendo las pruebas de exposición).

Este fue el resultado de la sesión que tuvo que acabarse antes de lo deseado por que el cielo se acabó cubriendo.

 

Está claro que a simple vista la imagen tiene muchos defectos. El principal es que al haber cubrimiento de nubes y estas estar iluminadas se han visto en la escena con los rastros de estrellas superpuestos a estas como si las estrellas estuviesen debajo de las nubes que obviamente no es cierto. Esto es así porque la imagen no es fruto de una sola toma sinó de 20 tomas de 60s, f/2,8 i ISO 400 unidas con el programa StarStax. La idea inicial era de hacer 80 tomas pero se hicieron menos, unas 32 tomas y a partir de la 24 todo era una gran masa nubosa que cubría casi completamente el cielo. De esas 24 tuve que sacrificar 3 dos de las cuales por luz parásita de coches que usaban las largas y aunque la zona no es demasiado transitada alguno que otro había es por ello que hay algo de hueco entre los trazos de estrellas. Una única exposición me parecía muy osado, mucha probabilidad de ruido térmico en el sensor y muy poco control ante cualquier “instante” que no fuese deseado (coches, algun posible error mío por encender el móvil, la linterna…

Realmente salí muy satisfecho de la sesión, no sería una fotografía para ir a ningún lado pero ya es un pequeño avance en mi práctica sobre como hacer las circumpolares.

Hasta la próxima entrada que espero sea en breve.

 

Reprocesando

Bueno, pues poco a poco voy pasando por aquí. La verdad es que cada vez me apetece más. Debe ser la añoranza de recordar lo bien que me iba para olvidar quebraderos de cabeza, eso de salir a fotografiar y, aunque fuera por unas horas, olvidarme del mundo en general y sumirme en mi mundo que, si bien no me llenaba el estómago, si me reconfortaba el alma.

 

Una manera de recordar esos tiempos con mayor disponibilidad es la de ir reprocesando algunas fotos que me van viniendo a la memoria. Pero tampoco me gusta repetirme por lo que antes de publicar esta imagen he buscado si ya lo había hecho con anterioridad y la respuesta es que no, por lo que deduzco que en su día fue considerada un descarte.

Un fuerte abrazo a aquellos que aún pasen por este humilde blog cada vez que me digno en publicar algo.

Cuando la noche se torna día.

No soy muy amante de hacer nocturnas que parezcan hechas de día pero esta vez voy a hacer una excepción aunque en el momento de realizar la larga exposición intenté calcular el tiempo para que quedase ligeramente subexpuesta. De esta manera tiene algo más de la luz necesaria para que se vean los detalles pero no tanto como para que parezca tomada en otro momento del día. Esta foto concretamente fue tomada a las 22:27 horas a finales de julio.

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Saludos y gracias por pasaros.

Feliz entrada al 2016!

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En el ocaso de este 2015 que en pocos días finalizará, para no volver jamás (“ley de vida” según lo intenta justificar la vox populi), quería agradecer a todos los que me habéis visitado en estos meses pese a que la actividad de publicaciones haya sido prácticamente inexistente. Es reconfortante saber que hay alguien al otro lado de la pantalla y que uno no escribe para “nadie” aunque de bien seguro este acto,  cuando enseñamos nuestras fotografías, tiene un fuerte componente narcisista, especialmente en aquellos que intentamos mostrar lo que observamos y fotografiamos buscando su componente estética y no por el mensaje (fotoperiodístico o no) que pueda llevar incluido.

Suele ser fácil reconocer uno u otro tipo de fotografía. La primera suele darse con fotos solistas o con pocas fotos por publicación y se buscan resaltar formas, texturas, colores, luces, sombras… La segunda hace referencia, habitualmente, a un conjunto de fotografías que intentan mostrarse como un todo sin que solo una tenga más peso que las otras.

Así que desde mi punto de vista “estético” quería romper mi periodo de inactividad (en el que intento dar un paso atrás y hacer un “reset” psicológico para volver a disfrutar de la fotografía “a mi ritmo y a mi rollo” con la ilusión  del primer día) para felicitaros el año nuevo que está por llegar.

Feliz 2016 y buena luz a tod@s!

Dentro y fuera de nuestro planeta

Confieso que el título inicial de la entrada era “La Vía Láctea y la tormenta”, un título sin mucho gancho y que pensando en que se trataba de dos “fenómenos” que se daban uno fuera de la Tierra y otro en ella se me antojaba mejor como “In & Out the Earth” aunque finalmente he decidido no usar la lengua de Shakespeare. Obviamente matizar, antes de empezar, que lo de “dentro” hace referencia a fenómenos atmosféricos en la superficie terrestre, nada tiene que ver con la estructura geológica interna del planeta. Así pues empecemos…

¿Qué tendrá la Vía Láctea que a casi todos nos apasiona tanto? Tal vez sea porque se trate de nuestra “casa” aunque esto es un eufemismo ya que realmente la Vía Láctea es una galaxia, nuestra galaxia, en espiral barrada donde “nuestro” Sistema Solar ni siquiera está en ningún brazo principal sino en un brazo menor, llamado como el brazo de Orión (por ser donde se encuentra dicha constelación). Aunque cuando intentamos fotografiar la Vía Láctea  siempre procuramos dirigirnos en posición hacia su centro (el bulbo), nuestro Sol ni siquiera se encuentra cerca de él, sino a unos 27700 años luz (para llegar tendríamos que viajar a 300 mil km/s durante 27700 años!).

Tal vez sea, el saberla inalcanzable, con un nombre de estrellas estimadas en más de 200 mil millones (no todas del mismo tipo que el Sol), junto con la fascinación de la multitud de preguntas sin respuestas aún, lo que me motiva a dar un vistazo de vez en cuando al exterior de nuestro planeta aunque sea poco, mal y meramente testimonial. ¿Curiosidad científica? Quizás. ¿Afán por guardar registro y testimonio de lo que observo? Seguramente, aunque asumiendo que mi corta existencia no llega ni a milisegundos en la “vida” del Universo.

Aprovechando que entre primavera y otoño se puede observar la Vía Láctea en nuestro hemisferio (norte) y que hacia verano, las temperaturas son más agradables de noche y además la Vía Láctea se ve a horas menos intempestivas, se dio el pistoletazo de salida a fotografiar nocturnas con Vía Láctea a principios del mes de junio.

La verdad es que las previsiones daban muy pocas probabilidades de éxito y tuvimos muchas nubes durante el día e incluso lluvias. Pero esa noche tuvimos unas cuantas horas de tregua, aunque a lo lejos al horizonte, supuestamente sobre Perpignan (Francia) o cercanías  se vislumbraban fogonazos de luz que iluminaban algunas nubes como si fuesen lámparas celestes.

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La bóveda celeste estrellada era preciosa y me sorprendió la gran cantidad de aviones que la surcaban. Se veían a simple vista por los pilotos luminosos intermitentes blancos y rojos que llevaban. Al fotografiarlos se obtiene una estela de puntos blancos y rojos alternados pero en una de las imágenes… Oh, sorpresa! No se trataba de ningún avión sino de un bólido.

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Identificando el cielo

Últimamente estoy en fase de querer aprender y comprender más de lo que nos rodea. La fotografía, sin pretenderlo y sin forzarlo me lleva a ello. Incluso en temas que en mi adolescencia me parecían banales o que no me despertaban interés ahora me motivan y me apremian a querer aprender más y más, especialmente aquellos que tienen que ver con la ciencia, con los que, por formación, imagino que estoy más predispuesto o más abierto de miras.

Hoy no quiero mostraros la belleza estética de una fotografía y precisamente para evitarlo os muestro dos fotografías nocturnas que ya os había enseñado en entradas anteriores. Pretendo ir más allá, analizar realmente lo que estamos viendo.

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Reconozco que las fotografías nocturnas me gustan mucho, sobretodo las que se pueden catalogar como “de paisaje astronómico” pero me niego a considerar las estrellas y la Via Láctea como meros elementos decorativos, como si fueran puntos dibujados en una tela que nos hace de fondo, cuando realmente son astros celestes, estrellas, algunas inlcuso mayores en tamaño y volumen que nuestra estrella más cercana y que nos permite la vida tal y como la conocemos, el Sol.

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