Despedida de Skye y vuelta a las Highlands

Hacía ya unos meses que interrumpí el relato del viaje a Escocia que realicé este agosto en compañía de mi família y usando una autocaravana alquilada como medio de transporte y alojamiento (muchos de los días en campings).

Después de las entradas dedicadas al Pedraforca y la escapada para fotografiar el Otoño en la Val d’Aran retomo los mangíficos paisajes que nos regaló Escocia.

Este día en concreto se levantó muy lluvioso, de hecho recuerdo que la noche anterior no paró de llover. Eso hizo que fuesemos a inspeccionar varias localizaciones cerca del pueblo de Uig que descartamos por lo estrecho del camino. Así como al sur, las Fairy Pools por estar todo hecho un barrizal por la cantidad de agua, turismo y coches que aparcaban en los márgenes. De hecho por sentido común desistimos de ni siquiera acercarnos (y viendo imágenes de esos días en las redes sociales con coches atascados e imprudencias varias no me arrepiento de la decisión: primero la seguridad, luego la foto y más aún cuando se trata de vacaciones de placer). Eso sí, visitamos el castillo de Dunvegan pero las fotografías que hice no os las muestro por ser más de tipo familiar.

Paisaje a la salida de la isla de Skye en dirección a las Highlands escocesas

Pero no fue un día desastroso ni mucho menos. El poder dedicar más tiempo a otras cosas como el placer de conducir o de poder volver a localizaciones no planeadas pero que sí vi a la llegada compensaron la jornada.

De hecho cualquier paisaje me parecía bonito…

Como se puede ver en las fotografías el cielo estaba muy amenazador y el grado de humedad era muy alto. En la isla de Skye, sobretodo en la zona de Sligachan aparecen un montón de mosquitos muy voraces que no paran de picar, especialmente cuando baja la luminosidad. Van en grupos muy numerosos y me dejaron muy picado con rojeces y muchos granitos en varias ocasiones. una de ellas en los minutos que dediqué a fotografiar este riachuelo con pequeña pendiente.

Pero la «joya de la corona» vino después cuando a la vuelta, ya en las Highlands, volvimos a pasar por el castillo de Eilean Donan, pero esta vez paramos al lado, en una localización que nos permitió disfrutar de las vistas del castillo, su reflejo en el agua pero sobretodo su magnifica costa, con el nivel del mar bajo que dejaba al descubierto multitud de colores por las algas verdes casi fluorescentes y marrones casi anaranjadas que también contrastaban con las rocas de color oscuro. Quien dice que la naturaleza no es coqueta y no sabe combinar colores!

Tal vez con un poco de tiempo rebusque bien entre todas las fotografías que me traje de esta localización para hacer una especie de «bonus» con otra entrada mostrando más sus paisajes costeros (sin que salga el castillo sinó los alrededores).

Espero que disfrutéis de la entrada!